Arte y diseñoArte y diseñoArte y diseñoArte y diseñoArte y diseñoArte y diseñoArte y diseñoArte y diseñoArte y diseñoArte y diseñoArte y diseñoArte y diseñoArte y diseñoArte y diseñoArte y diseño

Definir el arte es casi una quimera. Ambiguo y creativo, su autor o autora trata de plasmar sus emociones en algo tangible. Es su mundo y la visión subjetiva que tiene de él lo que aboca a su obra. El diseño, por su parte, se mantiene fiel a su esencia y es más metódico, trata de definir una idea para su uso práctico.

Pero la estética y la comunicación unen ambos conceptos. Los dos son procesos comunicativos que tratan de visualizar y exteriorizar una idea, aunque el arte lo haga de manera más ecléctica. Sus métodos y procesos se dan la mano, se entremezclan.

No siempre está clara la línea que separa arte y diseño. El diseño es arte, y el arte es diseño, pero no como verdad absoluta. Sobre todo cuando hablamos de esculturas, por ejemplo. El debate es interminable. Imposible obviar productos industriales que tienen verdadero valor artístico. Ambos conceptos se entrelazan y difuminan cuando lo que se está observando tiene un marcado atractivo estético, carece de utilidad concreta y rebosa abstracción emocional e intencionalidad por sus cuatro costados